Midnight Soret - Expediciones

La Cumbrecita - Villa Alpina a pie, buscando senderos

  Midnight Soret - La Cumbrecita 02 2004
 

Preparativos

En nuestro viaje al cerro Champaquí conocimos un joven proveniente de Rosario que había llegado hasta Villa Alpina (Uno de los lugares mas conocidos para comenzar la caminata al cerro) cruzando un bosque, y nos contó su experiencia de pasar la noche en el medio de la nada. Nos pareció que era algo que debíamos probar, así que este viaje comenzó buscando algún bosque para cruzar, evaluamos algunas alternativas en la provincia de Tucumán y algunas otras en Río Negro y Neuquen. Pero por varios motivos elegimos nuevamente nuestra querida provincia de Córdoba, mas precisamente el pueblo de La Cumbrecita donde teníamos una deuda pendiente con la huella que lleva a Los Calabozos.

Este viaje fue bastante improvisado, alguno de nosotros tenia que viajar a Córdoba por otros motivos y el viaje a La Cumbrecita surgió como algo poco anticipado, repentino y deliciosamente improvisado. Apenas hubo tiempo antes de partir, para comunicarse (vía chat) con algún guía que nos informara acerca de la existencia en La Cumbrecita de algún bosque que cruzar y la dificultad, distancia y tiempo estimado de la travesía.

Teníamos equipo nuevo a estrenar, un GPS modelo 12 marca Garmin bajamos los manuales de Internet y lo llevamos impreso. También nos acercamos al Instituto Geográfico Militar en la calle Cabildo 381, donde nos dieron una muy buena atención y nos vendieron un mapa con curvas de nivel de la zona que íbamos a recorrer.

La Cumbrecita es un pueblo que se encuentra a 20km de Villa General Belgrano. A la ida compramos los pasajes por medio del servicio de Plataforma 10, no había demasiadas opciones para elegir así que la compañía de ómnibus que elegimos fue Valle de Calamuchita. Su servicio dejo bastante que desear: Las butacas eran pequeñas y estaban demasiado apiñadas para pretender estar en la categoría de ómnibus cinco estrellas, además se detiene en prácticamente cada pueblo que cruza durante su recorrido. Luego nos enteramos que la compañía Chevallier tiene servicios a Villa General Belgrano, y que por el mismo dinero se puede obtener un pasaje en un micro de clase ejecutiva. El tramo de vuelta fue por la compañía El Practico e incluía cena y desayuno a bordo y unas butacas muy confortables, llegando a la terminal de Retiro en el horario previsto.


Día 1. Sábado 21 de Marzo

Este primer dia solitario, uno de nosotros se encargo de recopilar informacion a cerca de los horarios de las combis y micros para coordinar todo el viaje de vuelta, ya que una vez que nos alejaramos de Villa General Belgrano, no volveriamos hasta el ultimo dia de nuestro viaje.
Luego de coordinar con las agencias de ventas de pasajes y tener toda la informacion necesaria para no preocuparnos, procuro pasar la noche en un hostel de la Villa, que por muy poco dinero, ($7 por dia) ofrecen una habitacion muy confortable (sin ropa de cama, que se abona a parte si se quiere) a compartir con otros huespedes, acceso a duchas con agua caliente todo el dia y baños muy limpios. Tambien se puede hacer fuego y pedir turno para cocinar en la cocina del Hostel.
Una excelente manera de comenzar un viaje de aventuras... descansar bien el dia anterior.


Día 2. Domingo 22 de Marzo

Nos encontramos cerca de las 10:00 en la terminal de ómnibus de Villa General Belgrano. Teníamos los tickets para la combi que salía a las 12:00 de la compañía Pájaro Blanco, que a $10 por cabeza nos llevaría directamente a La Cumbrecita. La combi no tenia aire acondicionado, el recorrido duro cerca de 02:00 por un camino de tierra, empinado y con muchas curvas. El polvo que ingresaba a la cabina resulto sumamente molesto, pero al mismo tiempo nos empezaba a poner en contacto con lo que habíamos ido a buscar.

Llegamos pasadas las 14:00 a La Cumbrecita, cuya entrada es un puente que cruza un río de poco caudal donde algunos turistas suelen pasar la tarde. La Cumbrecita suele jactarse de ser un pueblo peatonal, ya que no se permite el ingreso de automóviles. Esto es cierto durante el día, pero de noche hay autos que circulan por las calles del pueblo. Tiene instalaciones con hospedajes en cabañas y hoteles, telecentro con acceso a Internet, una sala de primeros auxilios, una panadería, una proveeduría y unos pocos comercios astronómicos y de venta de productos regionales.

Tomamos un almuerzo rápido y mochilas al hombre caminamos cuesta arriba hasta el camping Sol y Luna, que atienden Lucas y Melina, donde habíamos estado en nuestra anterior visita.
El costo por día del camping fue de $7 por carpa. El camping cuenta con una ducha con agua caliente que estaba disponible de 17:30 en adelante y un baño unisex, también con una lámpara de luz para cada carpa y un enchufe con energía eléctrica para quien lo pedía.
El camping albergaba siete carpas, y si bien es la compañía que uno esperaría encontrar en un camping, extrañamos el tener el terreno para nosotros solos como en nuestra anterior visita.

El día estaba bastante avanzado, así que armamos la carpa y nos dedicamos a disfrutar de la caída del sol, unos mates y a charlar con Lucas acerca de distintos senderos a recorrer. Nos dijo que el bosque que queríamos cruzar, podía cruzarse en 04:00 y que solo había árboles en el primer tramo, luego se andaba por entre las sierras. Un poco frustrados, buscamos rápidamente un nuevo desafío: Realizar el recorrido La Cumbrecita - Villa Alpina - La Cumbrecita, yendo a la ida por arriba del cordón de sierras altas y a la vuelta por las sierras bajas. Según Lucas, ese recorrido podía hacerse en un día, saliendo con la primer luz del alba y demorando unas 12:00 en volver al punto de partida.

Nos fuimos a dormir bastante tarde, el cielo Cordobés nos cautivo con sus hermosas estrellas y el silencio de la noche.

Día 3. Lunes 23 de Marzo

Pasadas las 09:00 el sol golpeaba con fuerza sobre la carpa, el calor nos despertó y desayuno mediante nos dedicamos a planificar las actividades del día. Luego del almuerzo, tomamos el camino que nos había indicado Lucas la noche anterior, nuestro destino era un lugar llamado Casas Viejas. Nuestra intención era comenzar a familiarizarnos con la zona, los atajos y el terreno, llevar nos tomo 01:30 aunque una vez que conocimos los senderos pudimos hacer el mismo tramo en 00:45.

Para llegar a Casas Viejas se va hasta el camino frente al camping, se cruza la tranquera verde y se baja hacia el río. Una vez allí se debe buscar con la vista donde esta el sendero en la otra orilla, una vez encontrado se cruza el río por sobre las piedras y se sigue ese sendero. La huella es clara y la caminata no es nada difícil, sin embargo Casas Viejas se encuentra bastante mas alto que el Camping. A simple vista no hay cursos de agua, pero si uno se detiene y guarda silencio se puede escuchar el murmullo de distintos causes, basta con seguir el sonido.

Casas Viejas es un puesto rodeado de árboles donde se dedican a criar ovejas, es un buen lugar para pedir un poco de agua e indicaciones sobre como continuar la caminata si uno quiere adentrarse en las sierras. Charlamos con los hermanos Aldo y Jacinto, quienes están a cargo del lugar y fueron muy amables con nosotros y precisos en cuanto a sus indicaciones.

Luego de llegar a Casas Viejas emprendimos la vuelta hacia el Camping, deshacer el camino fue sencillo, el sendero es fácil de seguir en la dirección opuesta y además se va en bajada. Una vez en el Camping comenzamos a preparar los planes para el día siguiente, Lucas nos hablo de un cerro cercano llamado Cerro Corona y nos propusimos llegar hasta ahí. Unas lentejas en salsa fueron una buena y merecida cena, y una ducha caliente relajo nuestros cansados pies.

Día 3. Martes 24 de Marzo

El calor dentro de la carpa funciono mejor que un reloj despertador, a las 09:00 estábamos preparando un buen desayuno y unas viandas para el día: un par de salames y piezas de pan junto con algunos sobres de jugo en polvo.

Repetimos el camino hasta Casas Viejas que lo hicimos en 00:45 y resulto mucho mas sencillo que el día anterior, al llegar a la tranquera de la propiedad un par de perros guardianes nos explicaron que no podíamos pasar y con la intervención de los dueños del lugar pudimos atravesar su propiedad. Aldo nos indico nuevamente el camino a seguir, que era una picada bastante empinada en la ladera de una sierra y luego se transformaba en un sendero que pasa por el cerro Corona. Esa picada es un atajo de un camino mas largo que exige menos esfuerzo físico y que tiene una pendiente de ascenso mucho menor.

Para subir la picada, resulto sumamente cómodo el uso de guantes en las manos no solo para protegerlas de cortes ocasionados por las piedras, sino para mejorar la adherencia en el agarre. Una vez pasada la picada el sendero se ve a pocos metros, luego de seguirlo por 00:30 el sendero se desvanece en medio de un pastizal, ahí hay que detenerse a observar en las cercanías y tratar de encontrar alguna línea de erosión (sendero) en alguna piedra cercana, a nosotros nos tomo un rato darnos cuenta por donde seguir. Este es el punto donde se une el sendero de la picada con el sendero que sube lentamente bordeando el cerro.

A partir de allí, la mayoría del sendero es sobre piedra gris y en algunas oportunidades hay agua a la vista, pero esta en medio de cañadas a las que seria bastante trabajoso tener que ir, así que mejor llevar agua suficiente. Unas 02:00 después de haber partido de Casas Viejas llegamos al cerro Corona, el sendero pasa a unos 30 metros mas abajo de la cima (que no parece demasiado imponente, si uno olvida que estuvo 02:00 caminando en subida). La cima del cerro Corona esta unos metros antes de llegar a un punto del sendero donde hay algunos tabaquillos de buen porte que dan una muy apreciada sombra al hora del mediodía, es fácil darse cuenta pues no hay tabaquillos antes de ese punto.

Seguimos el sendero por una hora mas, y luego hicimos un alto para almorzar, descansar, admirar el paisaje y decidir si dábamos la vuelta. Siendo las 15:30 y habiéndonos tomado 02:30 en llegar hasta allí era un buen punto para deshacer el camino. El salame con el pan hacen una combinación increíble y luego de un almuerzo al sol (no había sombra por ningún lado) comenzamos la vuelta.

Deshicimos el camino y si bien nuestra intención era volver por sobre nuestros pasos, terminamos bajando por el camino largo (en lugar de por la picada) que lleva a Casas Viejas. Ciertamente el sendero requiere menos esfuerzo, pero es mucho mas largo, también es mas pintoresco pues se bordea un río rodeado de piedras en sus orillas. La vuelta tomo mucho menos tiempo del que esperábamos, apenas 01:30 y ya estábamos en el Camping.

Charlamos con Diego, un bonaerense que había llegado al camping luego de una pelea con su novia en Villa General Belgrano y que buscaba un poco de tranquilidad para aclarar su mente (además, no tenia otro lugar donde ir pues había ido a pasar unos días a la casa de su novia). Nos propuso preparar un asado y la idea prendió rápidamente: un buen trozo de vacío, un kilo de pan, una bolsa de carbón, una parrilla y sal hicieron el milagro del asado. Afortunadamente contamos con la dirección de Lucas que resulto ser un entendido en la materia y nos dio sus pautas para preparar un buen asado, la carne tardo 01:30 en estar cocida pues se preparo apenas con unas poquitas brazas para no quemarla y quedo exquisita.

Cerca de las 23:00 llego al camping un joven en bicicleta que venia desde la ciudad de Córdoba, con la mochila en la espalda, una carpa y sin bolsa de dormir. había llegado hasta el camping porque necesitaba descansar después de haber sido despedido de la estancia donde trabajaba como ayudante de cocina, lo invitamos a cenar con nosotros. Mas tarde nos enteramos de su gusto por la marihuana y de su llamativa piedrita de 250gr que le duraría apenas 3 días, definitivamente ese flaco estaba en otra liga.


Día 4. Miércoles 25 de Marzo

habíamos decidido tomarnos un día de descanso para reponer energías y disfrutar un poco del ocio. Al mediodía practicamos el arte de preparar polenta, y por la tarde tomamos precauciones sujetando firmemente los vientos de la carpa pues el cielo se había nublado y se escuchaban truenos a lo lejos. Por suerte la tormenta siguió de largo.

En el pueblo resulto haber un cyber que a $4 la hora permitía el uso de unas lindas PC con Internet y algunos sucumbieron al vicio, mientras otros aprovecharon para hacer algunos llamados.


Día 5. Jueves 26 de Marzo

Intentamos despertarnos mas temprano en vano, pero de todos modos logramos estar listos para partir antes del mediodía. Nuestro objetivo del día era llegar a Villa Alpina por el camino que recorre las sierras bajas y volver por el mismo sendero antes de que caiga la noche.

Caminamos hacia el puente de entrada al pueblo, y caminamos por el camino de tierra por el que se llega en auto a La Cumbrecita alejándonos del poblado. Unos 00:20 de caminata después aparece un sendero que lleva hacia Villa Alpina.

La primer parte del sendero es por llanuras de pasto, por donde hay ganado suelto. Luego se llega a un pinar (que era "el bosque" que nosotros queríamos cruzar, y fue el motivo original de nuestro viaje), se cruza un bellísimo curso de agua y luego se vuelve a andar en llanura. En algún punto de la llanura perdimos la huella del sendero y tuvimos que tomar la decisión de elegir en que dirección seguir, sabiendo que no iríamos por sendero.

Desde donde estábamos no se podía ver el pueblo de Villa Alpina, sin embargo teníamos una idea de que dirección tomar y hacia allí fuimos. El trayecto resulto mucho mas trabajoso (y doloroso) de lo esperado, es muy difícil predecir como será el terreno al otro lado de una colina (podría haber una cañada, un precipicio, una llanura, un río, etc.) así que cruzamos cañadas, ríos y atravesamos bosques de vegetación silvestre y arbustos de zarzamora poblados de espinas. Una experiencia interesante aunque estuvimos de acuerdo que preferimos los senderos.

Luego de 04:00 salimos de entre la vegetación de un bosque espeso repleto de plantas con espinas, hasta un camino de tierra para vehículos que sin duda debía llevar a Villa Alpina, lo seguimos y poco rato después pudimos charlar con la gente del lugar para que nos indicara como llegar hasta el restaurante Alta Montaña, donde queríamos recordar viejos tiempos y recuperar energías con unas buenas milanesas hechas con carne de la zona.

Grande fue la sorpresa cuando encontramos el restaurante cerrado, averiguamos que el cocinero había tenido una emergencia familiar y tuvo que cerrar para ir a atenderla. Nos conformamos con la combinación infalible de pan con salame y un poco de agua. Apenas media hora después de nuestra llegada, alrededor de las 16:30 emprendimos la vuelta a La Cumbrecita urgidos por la pronta llegada de la noche.

Una rápida pasada por la despensa del pueblo para comprar algunos alimentos altos en azúcar (teníamos hambre!), y algunas frutas para el camino. Pedimos indicaciones al dueño de la despensa que nos llevaron hasta una casa de techo verde donde nuevamente preguntamos sobre que dirección tomar, el dueño de casa nos dio la pista para encontrar el sendero y así nos alejábamos de Villa Alpina.

El sendero atraviesa varias tranqueras que explícitamente prohíben el paso a personas ajenas a la propiedad, en algunos casos amenazando con sanciones legales, también encontramos una cerca con alambre electrificado. Entendemos el derecho de propiedad que tienen los dueños de los terrenos, pero de hacerles caso nuestra actividad seria imposible. Por otro lado, consideramos que somos bastante cuidadosos y respetuosos del terreno como para estar tranquilos con nuestras conciencia.

Para la vuelta hay dos referencias interesantes a tener en cuenta, la primera es lo que la gente de Villa Alpina llama "La horqueta" que es una hendidura sobre el cordón de sierras que esta a la altura de Villa Alpina, la segunda es una colina puntiaguda que se ve a lo lejos "El mojón" que indica la dirección a seguir para llegar hacia La Cumbrecita.

El sendero tiene bastantes subidas y bajadas, ninguna de ellas predomina a lo largo del camino. La senda se puede seguir con facilidad, salvo cuando se cruzan ríos donde los pastizales altos pueden taparla. Encontramos alguna dificultad para poder cruzar algunos causes, donde tuvimos que desviarnos bastante hasta encontrar algún camino de piedras que cruzara por entre medio del agua. Urgidos por llegar a destino antes de que oscureciera, hicimos el tramo hasta La Cumbrecita en aproximadamente 03:00.

Una vez en el campamento, acordamos tomarnos un día de descanso para recuperarnos de la dura jornada que tuvimos, tanto por el desgaste físico como por los raspones de las espinas.


Día 6. Viernes 27 de Marzo

Nos dedicamos a descansar, disfrutar del aire puro, charlar sobre la vida, comer muchas facturas de la panadería de La Cumbrecita, navegar por Internet, tomar mate y hacer planes para el día siguiente.
El camping resulto poblarse de familias con hijos, lo que a los dueños del camping los puso contentos (mas ingresos) pero a nosotros nos rompió la paciencia.


Día 7. Sábado 28 de Marzo

El reloj sonó a las 05:00, muy dormidos y con muy mal humor tratamos nos preparamos para salir con la primer luz del día. habíamos averiguado que a las 06:30 el cielo comenzaba a aclarar y a esa hora estuvimos listos para partir.

El objetivo del día (que también era el objetivo del viaje) era ir por arriba del cordón de sierras para llegar a la cima del cerro Negro, bajar hasta Villa Alpina y regresar por la parte baja donde están los ríos y cañadas. Sabíamos que había un guía que realizaba ese recorrido en 12 horas así que la luz de un día entero era suficiente para la travesía.

En apenas 00:40 llegamos a Casas Viejas, saludamos a los dueños de casa y seguimos viaje por el camino que ya habíamos explorado unos días atrás. En un par de horas llegamos hasta la cima del cerro Corona y continuamos fieles al sendero. De vez en cuando nos cruzamos con algún toro poco amistoso y buscábamos al forma de compartir el camino sin molestarlo demasiado.

íbamos a muy buen ritmo, tanto es así que casi se nos pasa por alto un puesto que estaba apenas a 200m del sendero (se mimetizaba pues las paredes externas estaban hechas de la misma piedra que la sierra sobre la que descansaba), nos desviamos y resulto estar abandonado. El día estaba un tanto nubloso, no totalmente cubierto, pero el sol no parecía asomar, también había una cierta bruma que se fue haciendo mas espesa a medida que subimos pero no quitaba visibilidad.

Luego de media hora de caminata, pudimos ver a lo lejos un puesto de mayor tamaño que el anterior y que tenia animales sueltos. Según nuestro mapa debía ser uno de los puestos de la familia Pino que tiene ascienda en la parte alta de las sierras, la gente de La Cumbrecita no estaban seguros de que estuvieran habitados. Nos acercamos a pedir agua y a conocer la gente del lugar, allí conocimos a Fabio Pino. Nos contó que es poco frecuente ver turistas por esa zona y que el sendero por el que andábamos estaba fuera de uso, y solo lo usaba el ganado para moverse entre zonas para pastar. Nos dio agua fresca, una breve charla y nos indico como continuar nuestro camino hacia el cerro Negro.

A la altura del puesto de Fabio Pino esta la cima del cerro Pico de Aguila, pero para llegar a ella hay que cruzar una cañada muy profunda que nos hubiera tomado demasiado tiempo, que era algo que ese día no abundaba. A partir de esta zona comienza a verse a lo lejos el cerro Champaquí, con su cima cubierta de nubes.

Con las indicaciones de Pino en mente, seguimos nuestro camino y llegamos cerca de las 13:00 a la cima del cerro Negro. Desde allí se tiene una vista muy linda, y el viento es lo bastante fuerte como para pensarlo dos veces antes de ponerse de pie, resultando mas atractiva la idea de quedarse sentado o en cuclillas.

Las nubes seguían pasando por sobre nuestras cabezas y la neblina era un poco mas espesa que unas horas atrás, esto nos puso un poco tensos y nos impulso a continuar nuestro camino sin detenernos a almorzar. El siguiente tramo consistía en tomar el sendero que baja desde el cerro Negro hacia Villa Alpina.

Apenas unos minutos después de empezar a recorrer el sendero de bajada nos topamos con un perro guardián que a su manera nos advirtió que no nos permitiría pasar. Luego de alguna discusión sobre como solucionar el problema, se opto por no agredir al perro (era un trabajador, y estaba cumpliendo su función) y desviarnos del sendero hacia una zona donde al perro le diera pereza subir.
El plan funciono mas o menos bien, el terreno resulto un poco mas complicado de lo esperado y alguno se dio un porrazo sin mayores consecuencias. Sin embargo tardamos 00:40 en sortear el problema.

La bajada por sendero resulto con mayor pendiente de la que esperábamos, además de que la tierra o arenilla floja que había sobre la piedra no ayudaba en lo mas mínimo y producía ocasionales resbalones.
Nos cruzamos con unos baqueanos que nos miraron realmente mal, incluso preguntaron como diablos habíamos llegado hasta ahí y si conocíamos la zona. Dimos las referencias del caso y seguimos sin mayor problema.

El tramo desde el cerro Negro hasta Villa Alpina resulto bastante largo y cansador, además al llegar a un campo perdimos el sendero y tuvimos que buscar ayuda en un joven que estaba amansando un potrillo. A estas alturas estábamos en un campo donde se nos había avisado el día anterior que estaba prohibido pasar, así que apresuramos el paso para no meternos en problemas y en parte por ello no logramos encontrar el sendero.

Decidimos deshacer camino e ir a buscar la casa con techo verde, desde allí conocíamos el camino para La Cumbrecita. Llegamos al sendero cerca de las 15:30 y aun sabiendo que nos alcanzaba el tiempo para recorrerlo con tranquilidad, optamos por apresurarnos por si acaso teníamos algún imprevisto.

Siendo las 17:00, estando a una hora de llegar a nuestro campamento y apenas unos minutos antes de adentrarnos en el pinar, nos detuvimos a tomar nuestro almuerzo y tomar un breve descanso. Pan, salame, jugo de sobre y chocolates para alegrarnos la vida, el descanso cayo muy bien. Pero se corto abruptamente cuando nos dimos cuenta que muy cerca nuestro se acercaba una nube oscura y que tras ella solo había oscuridad.
Juntamos nuestras cosas y casi corriendo atravesamos el pinar, volteando de vez en cuando para ver cuanto tiempo nos quedaba antes de que nos alcanzara. Se escucharon truenos a lo lejos.

No ganamos la carrera, quien puede ganarle a la naturaleza?. Las nubes nos alcanzaron en medio de una llanura, donde no había árboles ni ninguna otra cosa que sirviera para cubrirse. La temperatura bajo 10 grados en menos de un minuto. Comenzaron a caer unas piedras chiquitas de hielo, que fueron aumentando en tamaño hasta llegar a tener el tamaño de una canica mediana. En principio pensábamos caminar bajo el granizo, pero el dolor se hizo intolerable y nos forzó a acercarnos a una piedra de apenas 50cm de altura contra la cual nos agazapamos con la esperanza de que al menos nos cubriera de algunas pedradas.

Esperamos cinco minutos a que las piedras dejaran de caer, dando paso a la neblina y una lluvia helada. El suelo estaba cubierto de 10cm de hielo, que al mezclarse con la torrencial lluvia se derritió y formo ríos que se unían y formaban ríos mas caudalosos y profundos. Afortunadamente contábamos con nuestro fiel amigo Garmin (el GPS) el cual nos acompaño el día que hicimos ese mismo tramo y conocía el trayecto a seguir para llevarnos hacia la ruta de automóviles que lleva hacia La Cumbrecita.
Siguiendo la flecha de Garmin, y a paso lento porque el suelo estaba cubierto por 15cm de agua y hielo, logramos llegar a la ruta.

Los automovilistas que circulaban por la ruta nos miraban con cara divertida (que había de gracioso?), y nosotros estábamos inquietos porque casi ninguno de ellos contaba con luces para niebla y nosotros no teníamos mas opción que caminar por la ruta.
Un dato interesante, el río de poco cause que pasa debajo del puente que es la entrada a La Cumbrecita se había transformado en un imponente curso de agua, que sin duda justificaba un buen puente.

Llegamos al pueblo de una pieza, tiritando y un poco atontados por el frío. Compramos algunas golosinas y fuimos al camping donde Lucas y Melina nos invitaron a pasar a su casa. Nos atendieron de maravilla, nos dieron algo para tomar, nos prestaron toallas y nos permitieron usar su ducha. La carpa había resistido bien al temporal, apenas habían entrado algunas gotas.
Cenamos cualquier cosa que pudiera haber dentro de alguna lata y nos fuimos a dormir, lo merecíamos.


Día 8. Domingo 29 de Marzo

La temperatura había bajado y el cielo había quedado nublado. Levantamos campamento y nos preparamos para abordar la combi de Pájaro Blanco que partiría a las 13:00 hacia Villa General Belgrano. Antes, pasamos a saludar a los dueños del camping y de paso compramos algunos dulces y licores que prepara la abuela de Lucas.
Nos sobraba tiempo y para honrar la tradición nos dimos una vuelta por una de las casas de Te, para despedirnos de La Cumbrecita torta de por medio.

La combi salió en horario y nos dejo en Villa General Belgrano según lo previsto. Hicimos un poco de tiempo hasta que a las 17:00 otra combi de Pájaro Blanco nos llevara hacia la ciudad de Córdoba, donde llegamos cerca de las 20:00.

A las 21:00 subimos al micro de El Practico que para nuestro asombro resulto ser un coche ejecutivo, con unas butacas geniales, cena, manta y azafata. El viaje de vuelta resulto tranquilo y llegamos a Retiro a las 06:30, el aroma característico al humo de los automóviles nos lleno de tristeza.


Cosas que quedaron en el tintero

Nos hubiera gustado poder ir hasta el cerro Champaquí y pasar la noche allí, mas no sea en alguno de los puestos que están en su base. Sin embargo no nos habíamos dado cuenta que eso era factible hasta el anteúltimo día, cuando al estar internados entre medio de las sierras comprobamos que el terreno hasta la base del Champaquí no parece dificultoso.


Algunos comentarios

En este viaje descubrimos que en la zona de La Cumbrecita / Villa Alpina hay dos formaciones a las que se llama cerro Negro. Una de los cerros es la que esta en el camino sobre sierras que une La Cumbrecita con Villa Alpina y es el que nosotros visitamos en esta oportunidad y que no es muy popular. El otro es el cerro que esta a uno de los lados del Champaquí y es al que cualquier persona de la zona identifica como cerro Negro.




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